martes, 30 de noviembre de 2010

¿Arte = Lenguaje o Arte ≠ Lenguaje?

En uno de los comentarios a esta entrada, alguien (Rafa G Artil_s ) me ha hecho notar la confusión « lenguaje » / « lengua ». Se lo agradezco, y os indico que he aprovechado la oporunidad para hacer una aclaración en una entrada nueva:  ¿Arte = Lenguaje o Arte ≠ Lenguaje? ¿Lenguaje = Lengua o Lengua ≠ Lenguaje?
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(quien desee pasar directamente a la discusión acerca de si el Arte es un lenguaje puede saltarse la parte escrita en gris. No obstante, considero de interés no saltársela.)


Suele pensarse, y estamos habituados a dar por descontado que el trabajo de los artistas consiste en transmitir contenidos mentales, es decir, en expresar ideas, en expresar sentimientos, en expresarse (por cierto, ¿“expresarse” no vendría a ser hacer algo así como manifestarse, hacer algo semejante a eso que hacen los fantasmas cuando se hacen notar para que podamos darnos cuenta de que están ahí...).
Hemos sido acostumbramos a concebir eso a través de lo cual se concreta y manifiesta el Arte, es decir, la “obra de Arte”, como expresión —como comunicación, como comunicado, como “mensaje”, como “signo” o “símbolo”— formalizada por un artista de sus ideas, sentimientos, etc.
Por eso la entrada “arte” de la Wikipedia empieza así:
El arte (del lat. ars, artis, y este calco del gr. τέχνη) es entendido generalmente como cualquier actividad o producto realizado por el ser humano con una finalidad estética o comunicativa, a través del cual se expresan ideas, emociones o, en general, una visión del mundo, mediante diversos recursos, como los plásticos, lingüísticos, sonoros o mixtos.
Respecto de este enfoque de la comprensión del Arte (y de las “obras de Arte”, es decir, de eso que resulta de obrar [cierta idea de] el Arte, de las cosas que resultan de poner en obra [cierta idea de] el Arte), la Wikipedia nos remite a: Władysław Tatarkiewicz; Historia de seis ideas. Arte, belleza, forma, creatividad, mímesis, experiencia estética; traducción de Dzieje sześciu pojec (1975) realizada por Francisco Rodríguez Martín; Tecnos, Madrid 1987 2001; págs. 63-67.
Vale. Pero merece la pena leer atentamente la presentación a este libro de Tatarkiewicz que hace Bohdan Dziemidok, titulada “Władysław Tatarkiewicz y su estética (1886-1980)” (en el peoro de los casos aunque sólo sea porque nos ahorra tener que hacer una lectura crítica más exhaustiva y crítica del texto de Tatarkiewicz, en el mejor, porque nos da claves que nos estimulan para que hagamos una lectura crítica del texto de Tartarkiewicz). Ahí pueden leerse consideraciones como las siguientes:
“La debilidad principal de la postura epistemológica de Tatarkiewicz radica en el hecho de olvidar que toda clasificación presupone, necesariamente, una teoría previa, y, en consecuencia, que los mismos conceptos, lejos de ser únicamente los componentes de las teorías, son, además y a la vez —por paradójico que pueda parecer— el resultado de las mismas.”
“La definición […] que Tatarkiewicz propuso para el concepto “arte” es [Arte es] la actividad consciente del ser humano. Las dificultades surgen sólo cuando comenzamos a buscar la differentia specifica del arte.”
Estas dificultades surgen de inmediato, en efecto. La definición de Arte ofrecida por Tatarkiewicz —que es: “conjunto de la actividad consciente de un ser humano que o reproduce cosas, produce formas, o expresa experiencias que pueden deleitar, emocionar o conmocionar”— puede servir para explicar qué es el Arte estableciendo una “razón necesaria” (para decir de algo que es Arte ese algo que tiene que ser el resultado de la actividad consciente del ser humano..., una cosa “artificial”). No obstante, siendo eso una condición necesaria, ¿es también una condición suficiente? La respuesta es no. Me explico:

Es posible que todas las “obras de Arte” sean producto de la actividad consciente de una persona que, a través de ella, o bien reproduce alguna cosa, o bien produce formas, o bien expresa experiencias que pueden deleitar, emocionar o conmocionar, no obstante, también es seguro que no todas las cosas que son producto de la actividad consciente de una persona que, a través de ella, o bien reproduce alguna cosa, o bien produce formas, o bien expresa experiencias que pueden deleitar, emocionar o conmocionar son “obras de Arte”.

En efecto, podemos admitir que todas las “obras de Arte” son el resultado de una actividad consciente de alguno de los diversos tipos consignados por Tatarkiewicz en su definición del Arte, pero, ¿podemos admitir, igualmente, que todo aquello que resulte de una actividad consciente del ser humano de alguna de esas modalidades es Arte? La respuesta es no. Una bombilla es, en cierto sentido, una reproducción del Sol, produce luz, ilumina; pero no es una “obra de Arte”. El ingeniero que diseña un avión más veloz diseña formas, pero no hace Arte. El relato que te brinda la vecina que te cuenta lo que acaba de pasarle con su jefe puede deleitarte, emocionarte o conmocionarte, pero no es Arte. Como dijimos en clase: los animales mamíferos tienen hígado, pero no todos los animales que tienen hígado son mamíferos (al menos el bacalao no lo es). Teniendo en cuenta lo dicho, y si recordamos en qué consiste una definición, y aplicamos lo que sabemos a la definición del Arte que acabamos de ver, entonces lo que resulta es: “El Arte pertenece a la clase de cosas especificada por Tatarkiewicz, pero se distingue del resto de los miembros de esa clase en....

En lógica [aquí seleciono, recorto y pego directamente de la Wikipedia], las palabras necesario y suficiente describen la relación que mantienen dos proposiciones o estado de las cosas, si una es condicionante de la otra. Por ejemplo, alguien puede decir:
Decir que A es necesaria y suficiente para B es decir dos cosas simultáneamente: Por ejemplo, Si Alicia siempre come bistec el lunes, pero nunca en otro día, podemos decir que «El hecho de que sea lunes es una condición necesaria y suficiente para que Alicia coma bistec». Lo recíproco también es verdadero: «El hecho de que Alicia esté comiendo bistec es una condición necesaria y suficiente para que sea lunes». De este modo, en el momento en que A es necesaria y suficiente para B, B es necesaria y suficiente para A.
• El tomar agua regularmente es necesario para que un humano se mantenga con vida.
• El saltar es suficiente para despegarse de la tierra.
• El tener una credencial de identificación es una condición necesaria y suficiente para ser admitido.
1. A es necesaria para B

2. A es suficiente para B.

«A es necesario y suficiente para B» expresa la misma cosa que «A si y solo si B».

Pero dejemos en paz a Tatarkiewicz, repasemos lo que afirma la Wikipedia y reparemos en lo siguiente: iguala —o con-funde— “finalidad estética” y “finalidad comunicativa”. ¿Pueden identificarse estas dos finalidades? ¿Pueden considerarse la Estética y el Lenguaje dos modalidades de una única realidad? Yo estoy escribiendo esto con el propósito —con la finalidad— de comunicar ciertas ideas. Puesto que mi escrito obedece a una clara finalidad comunicativa, ¿tiene también una clara finalidad estética? La pretensión del niño que le dice a su madre —que le comunica a su madre— que no quiere ir al cole, siendo comunicativa, ¿es estética?

Bueno, dejemos definitivamente la Wikipedia (por ahora) y volvamos a lo nuestro.

Decía que estamos impregnados de la idea según la cual eso a través de lo cual se realiza el Arte, la “obra de Arte”, es una forma de expresión —un comunicado, un “mensaje”, un “signo” o un “símbolo”—. Se habla, en efecto, de el Arte como Lenguaje, y de los “lenguajes del Arte” (éste es el título de un libro escrito por Nelson Goodman que resulta fundamental para comprender seriamente la concepción moderna [estética] del Arte: Los lenguajes del Arte, Seix Barral, Barcelona, 1976 [http://serbal.pntic.mec.es/~cmunoz11/goodman.pdf]).

La creencia que postula que el Arte es un lenguaje constituye un lugar común tremendamente transitado para nosotros (y forma parte de los supuestos asumidos por el descriptor que establece el perfil de nuestra asignatura publicado en el BOE).

Cuando los escultores y, sobre todo, y más prontamente, los pintores, empezaron a hacer cosas que no daban a ver cosas que se parecían a esas a las que la gente estaba acostumbrada y, sobre todo, a partir de los movimientos artísticos derivados del cubismo, la gente preguntaba: “aquí ¿qué se ve?”. Esta pregunta servía para distinguir quién sí y quién no “entendía” de Arte; y sabemos que ésta es una distinción crucial, que, como indicó J. Ortega y Gasset, permite distinguir dos tipos de persona: la elite que entiende el Arte, y "la masa que cocea"...
Como la gente, por lo general, está más dispuesta a admitir que no tiene buen gusto que a aceptar que es tonta (que no entiende), aunque, si puede, intenta disimular su falta de entendimiento, ha aprendido que ante una “obra de Arte” modera (o no moderna) no conviene preguntar “aquí ¿qué se ve?”. La pregunta correcta es “esto ¿qué significa?”, o “¿qué habrá querido expresar el artista?”. Se ha asumido que el órgano responsable de la apreciación del Arte no son los ojos (la retina, que decía M. Duchamp), sino el entendimiento (la “materia gris del cerebro”, en palabras de M. Duchamp). Las “obras de Arte” ya no se conciben como una fiesta para la mirada. La afirmación de Poussin “La fin de l’art est la délectation”, que asumía que el objetivo del pintor era conseguir que su cuadro diera gusto verlo, que su cuadro sirviera para que, al mirarlo, produjera delectatio en quien lo viera, pertenece a un mundo y a una concepción del Arte distinta de la nuestra. Para nosotros, un cuadro es algo que se mira como se mira un texto: no para obtener un placer sensitivo, sino para entender su “mensaje”, no para “recrear la mirada”, sino para descifrar un significado.


¿ES EL ARTE UN LENGUAJE?
Se dice que el Arte es un Lenguaje. Y conviene analizar esta afirmación. Una forma de hacerlo es la siguiente:
  • Si el Arte es un Lenguaje, y
  • si un Lenguaje es = “definición de «lenguaje »”,
  • entonces tendremos que el Arte tiene que ser = “definición de «lenguaje »”,es decir, que puesto que la definición de de Lenguaje es aplicable al Arte, el Arte es un Lenguaje.
Se trata aquí de una relación transitiva del tipo: dada la relación binaria R sobre un conjunto A, esta relaciónes transitiva cuando se cumple que siempre que un elemento se relaciona con otro y éste último con un tercero, entonces el primero se relaciona con el tercero. Ejemplo: Si a es mayor que b, y b es mayor que c, entonces, a es mayor que c.
(Por cierto, si  Arte es ≠ “definición de «lenguaje »” , entonces decir que el Arte es un lenguaje es decir algo que no es cierto, o hacer un brindis al sol, ya que por la palabra lenguaje entendemos lo que nos da la gana - como el orondo e inestable Humpty-Dumpty de Alicia a través del espejo.)
En definitiva, para comprobar si la afirmación “el Arte es un Lenguaje” es correcta (si es algo más que un formulismo vacío de contenido, que repetimos como papanatas) habría que ver a qué se llama Lenguaje, y luego comprobar que lo que se dice del Lenguaje es igualmente aplicable al Arte.
Porque si el Arte es un Lenguaje, entonces el Arte es un tipo de Lenguaje del mismo modo que los delfines son un tipo de mamífero, aunque se parezcan mucho más a un pez que a un caballo o a un gato.

[Respecto de a qué se le llama “lenguaje”, existe un trabajo considerado un clásico en la materia. Creo que merece la pena consultarlo. Me refiero a: SAPIR, Edward. El lenguaje: introducción al estudio del habla, traducción de Language. An Introduction to the Study of Speech, (New York, 1921), realizada por Margit Alatorre y Antonio Alatorre. Fondo de Cultura Económica, México, 2004 (1954) [podéis consultarlo on line en: Edward Sapir, El lenguaje.]

APROXIMACIÓN A LA NOCIÓN DE LENGUAJE
Tomo como punto de partida los siguiente pasajes extraídos de la Wikipedia [en LENGUAJE]:
Se llama lenguaje (del provenzal lenguatgea) a cualquier tipo de código semiótico estructurado, para el que existe un contexto de uso y ciertos principios combinatorios formales. Existen contextos tanto naturales como artificiales.
• El lenguaje humano se basa en la capacidad de los seres humanos para comunicarse por medio de signos. Principalmente lo hacemos utilizando el signo lingüístico.
Así pues, en primer lugar, habría que decir que un lenguaje es una herramienta al servicio de la comunicación, o, más precisamente, al servicio de un tipo muy especifífico de comunicación: la comunicación de “estados mentales” (o, como se dijo en clase, de “contenidos mentales”. Estos contenidos (o estados) pueden ser imágenes, ideas, sentimientos, etc.
…………………….
• El lenguaje es una capacidad o facultad extremadamente desarrollada en el ser humano; es un sistema de comunicación más especializado que los de otras especies animales, a la vez fisiológico y psíquico, que pertenece tanto al dominio individual como al social, y que nos capacita para abstraer, conceptualizar, y comunicar. Según Ferdinand Saussure, en el lenguaje humano estructurado debe diferenciarse entre lengua y habla:
a) Lengua: llamada también idioma, especialmente para usos extralingüísticos. Es un modelo general y constante para todos los miembros de una colectividad lingüística. Los humanos crean un número infinito de comunicaciones a partir de un número finito de elementos, por ejemplo a través de esquemas o mapas conceptuales. La representación de dicha capacidad es lo que se conoce como lengua, es decir el código. Una definición convencional de lengua es la de "signos lingüísticos que sirve a los miembros de una comunidad de hablantes para comunicarse".
b) Habla: materialización o recreación momentánea de ese modelo en cada miembro de la colectividad lingüística. Es un acto individual y voluntario en el que a través de actos de fonación y escritura, el hablante utiliza la lengua para comunicarse. Son las diversas manifestaciones de habla las que hacen evolucionar a la lengua.
Naturalmente, el tipo de comunicación que nos interesa aquí es la que consiste no en el paso de una habitación a otra a través de la puerta que comunica a la una con la otra; no en el traspaso (trans-paso = comunicación) de calor que se produce cuando algo que está muy caliente, una placa de vitrocerámica, por ejemplo, comunica su calor al agua que hay dentro del cazo que está en contacto con la placa de vitrocerámica, no en el traspaso de energía cinética que una bola de billar le comunica a otra al golpearla.
El tipo de comunicación que nos interesa aquí consiste en el trasvase de un contenido/estado mental que, estando inicialmente en una mente, pasa de alguna manera a estar en otra mente distinta. «De alguna manera», ¿cuál es esta manera?


Bien, en primer lugar, hace falta que el contenido/estado mental que quiere comunicarse sea traducido = codificado, mediante un lenguaje, a un "comunicado", a un "mensaje".
Después, hay que exteriorizar este mensaje de forma que se convierta en algo perceptible (los estados mentales no son perceptibles), hay que materializarlo de forma que se encarne en algo que pueda actuar, frente a otros, como "signo" o representación del contenido/estado mental previamente codificado.
Después todavía hace falta que alguien perciba este "signo", que lo reconozca como un "signo" codificado según las pautas del lenguaje con el que ha sido codificado, que sepa manejar dichas pautas y que lo des-codifique, interpretándolo como representación ("significante") de un cierto contenido/estado mental ("significado").


En este proceso comunicativo, resulta determinante el recurso a un lenguaje, que es el que permite configurar una representación exteriorizable del contenido/estado mental inicial, una representación construida (codificada) de forma que, al ser percibida, pueda desmontarse (des-codificarse) y ser interpretada como "signo" del contenido/estado mental ("significado") del cual da cuenta.


En tanto que herramienta, un un lenguaje es un sistema* constituido por tres elementos básicos sistemáticamente interrelacionados:
  1. por un lado, un conjunto finito de signos* básicos (por ejemplo, esos que aparecen inventariados en el Diccionario de la Real Academia de la lengua española),
  2. por otro, un conjunto de pautas —códigos*— que regula la forma en que deben combinarse [articularse*] los signos básicos entre sí para constituir secuencias coherentes que se articulan como signos más complejos —una oración, un discurso, etc.—
  3. Además, y puesto que un lenguaje es una herramienta al servicio de la comunicación (del trasvase de una mente a otra de un contenido/estado mental que está en una mente y acaba viéndose transportado a otra mente), hace falta que haya un contexto de uso: un conjunto de individuos familiarizados con la práctica tanto de los procesos de conversión de contenidos/estados mentales en representaciones articuladas de forma que puedan usarse como "mensajes" ("signos") codificados de acuerdo con las pautas del lenguaje en cuestión, como familiarizados con los procesos de des-codificación y conversión de los mensajes (respecto de los cuales las referidas representaciones valen como "significantes") nuevamente en contenidos/estados mentales ("significados").
 La articulación lingüística es el fundamento estructural que explica por qué una lengua carece de límites explícitos acerca de lo que se puede expresar en ella, a diferencia de lo que ocurre con otros sistemas de comunicación más restringidos. El principio de la articulación lingüística pone de manifiesto el hecho de que las secuencias lingüísticas (oraciones, discursos, etc.), a las que atribuimos un significado global, son signos complejos que han sido “compuestos” con signos básicos (compuestos: de componer, término derivado del latín composĭtus, participio de componĕre, que refiere la acción de “formar de varias cosas una, juntándolas y colocándolas con cierto modo y orden”, o de “constituir, formar, dar ser a un cuerpo o agregado de varias cosas o personas”, y que “se aplica a las partes de que consta un todo, respecto del mismo”. Componer = poner juntas varias cosas.). De ahí que las secuencias lingüísticas (oraciones, discursos, etc.), a las que atribuimos un significado global puedan ser analizadas = des-compuestas en segmentos menores que presentan también una cara de significado y una cara de significante, y que pueden ser empleados como constituyentes de secuencias distintas a aquellas en que han sido obtenidas. A su vez, estos segmentos pueden ser analizados en otros y estos en otros; hasta llegar a las unidades mínimas.

Lo dicho es muy importante porque es gracias a esto en un lenguaje puede expresarse un conjunto no cerrado (infinito) de proposiciones. Es también importante porque hace posible, además, traducir a dicho lenguaje cualquier cosa expresada en un sistema semiótico distinto. De ahí que para André Martinet la articulación sea el rasgo auténticamente diferencial de las lenguas humanas.

[Un sistema (del latín systema, proveniente del término griego σύστημα, a través el vocablo latino systēma) es un objeto compuesto cuyos componentes se relacionan con al menos algún otro componente; puede ser material (un reloj, por ejemplo) o conceptual (como el lenguaje)]


Para que pueda decirse que hay una silla hace falta que haya: patas (al menos tres), asiento y respaldo. Si faltan las patas no hay silla. Si hay patas nada más, tampoco hay silla. Si hay patas y respaldo, tampoco hay silla. Si hay patas y asiento, tampoco hay silla, habrá taburete, pero no silla. etc. Para que haya silla, hace falta el respaldo, el asiento y las patas.

Imaginemos el supuesto teórico siguiente: tengo una gramática del inglés buenísima, he dedicado años a estudiarla exhaustiva y concienzudamente, y ahora me conozco perfectamente la gramática inglesa: cómo se construye una frase, el tipo de oraciones que pueden construirse, etc., etc. Aunque no sé ni una palabra en inglés. ¿Podría comunicarme en inglés?
Supongamos ahora otro supuesto, esta vez menos increíble: tengo un diccionario de inglés. ¿Basta con esto para comunicarse en inglés?
Consideremos aún un tercer supuesto, nuevamente increíble: sé inglés pefectamente, pero soy la única persona en el mundo que sabe inglés. ¿Podría comunicarme en inglés?

Teniendo en cuenta lo dicho, si un lenguaje es un sistema tríadico constituido por los tres factores siguientes: "diccionario"(léxico), "códigos" (gramática + pragmática) y "contexto de uso", ¿puede decirse del Arte (de la Pintura, de ésta o aquella forma de practicar la Pintura, etc.) que es un lenguaje? ¿Tiene el Arte (la Pintura, cierto estilo pictórico concreto, etc.) algo semejante a un léxico (con su diccionario), una gramática (con sus reglas establecidas) y un contexto de uso (un conjunto de personas familiarizadas con el uso de este lenguaje como herramienta para intercambiar contenidos/estalos mentales)?

Podemos decir (aunque no sería cierto) que los pintores tienen a su disposición un léxico: un cierto número de colores concretos asociados a determinados contenidos/estados mentales; un cierto número de formas concretas asociadas a contenidos/estados mentales, un cierto número de gradaciones de claroscuro concretas, asociadas a contenidos/estados mentales...), etc. ¿Bastaría esto para hablar de lenguaje?
Podemos decir (aunque no sería cierto) que los pintores tienen a su dispoción una sintaxis: un cierto número de relaciones concretas de contraste, ritmo, etc. que permiten articular combinaciones de lo comentado en el párrafo anterior.
Podemos decir (aunque no sería cierto) que los pintores conocen esto y saben manejarlo.
Supongamos ahora que un pintor toma tal y tal colores, y que, ateniéndose al código preestablecido, los combina sengún ciertas reglas de contraste (o del tipo que sea), para comunicar un determinado contenido/estado mental. ¿Estaría haciendo Arte o estaría escribiendo?


Por cierto, si el Arte fuera un lenguaje (con "diccionario", "códigos" y "contexto de uso"), nosotros que nos dedicamos al Arte, ¿no deberíamos conocerlo ya, aunque sólo fuero un poco, y saber de él, al menos, tanto como sabemos de inglés?

Y más por cierto, si el Arte fuera un lenguaje, ¿podrían surgir los problemas que surgen incesantemente acerca del significado de las "obras de Arte"? Cuando decimos, "lo que yo he intentado expresar...", ¿no estamos reconociendo que no manejamos un lenguaje?

Una cuestión interesante es ¿Por qué, si a poco que se piense es evidente que el Arte no es un lenguaje, se insiste en esta idea?
No estoy ahora en situación de abordar esta cuestión. Pero puedo hacer unas sugerencias. ¿No será por que nuestra cultura es "logocéntrica", ha identificado a Dios con el lenguaje (Verbum, Logos), ha identificado el espíritu (la Razón, el Logos) con el lenguaje, ha identificado lo que el ser humano tiene de humano con el lenguaje, identifica todo eso a lo que concede valor con lo espiritual-racional (lo irracional es lo propio de los animales, que para eso son irracionales) y lo espiritual-racional con el lenguaje... y, para redimir al Arte del ámbito de lo sensible/sensorial, de lo sensitivo/fisiológico, ha querido identificarlo con ese primo de Zumosol que es el lenguaje? ¿No tendrá esto algo que ver con el hecho de que una obra de Arte sólo es relevante si se dice de ella que es relevante, y por eso que se dice acerca de ella? ¿No estará todo esto relacionado con la ansiedad que tienen los artistas por que les hagan catálogos, no sólo con fotos, sino, sobre todo, con textos de gente solvente como "intelectuales"? Etc.



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Por raro que sea, y por poco se se parezca a una cabra, a una persona o a un gorila, un delfín es un mamífero. Aunque parezca un pez.
Por raro que sea o por obvio que parezca, ¿es el Arte un Lenguaje?
Si el Arte es un Lenguaje, entonces: Arte = lenguaje. Lenguaje = X; luego Arte tiene que ser = X
Lenguaje, instrumento al servicio de la comunicación, de la comunicación de contenidos mentales (las puertas y las carreteras también son instrumentos de comunicación, pero comunican otras cosas...)
Lenguaje = conocimiento
La aplicación del lenguaje genera representaciones
La aplicación del conocimiento genera representaciones
El mismo esquema que explica el signo (el lenguaje), explica el conocimiento
El conocimiento del Arte se explica bien con un esquema lingüístico
Las “obras de Arte” modernas se conciben como expresión, y más particularmente, como expresión de la idea del Arte que las genera, es decir, como expresión del conocimiento del Arte que las genera
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[lo que sigue procede de la Wikipedia, y está compuesto según el método “selecciona, recorta, pega y colorea”]

Se llama lenguaje (del provenzal lenguatge) a cualquier tipo de código semiótico estructurado, para el que existe un contexto de uso y ciertos principios combinatorios formales. Existen contextos tanto naturales como artificiales.

código semiótico. Conjunto finito de signos (por ej., los inventariados en el diccionario) y de reglas para articularlos (código semiótico) con que las personas manifiestan “contenidos mentales” (lo que piensan o sienten).

Gramática. Ciencia que estudia los elementos de una lengua y sus combinaciones. La Gramática se ocupa de los principios y las normas que regulan el uso de las lenguas y la organización de las palabras dentro de una oración. También se denomina así al conjunto de reglas y principios que gobiernan el uso de un lenguaje muy determinado; así, cada lenguaje tiene su propia gramática.

La gramática es parte del estudio general del lenguaje denominado lingüística (). Clásicamente el estudio de la lengua se divide en cuatro niveles:

• Nivel: fonético-fonológico: (I) el estudio de los fonemas de una lengua y estudio de la realización alofónica individual de dichos fonemas; y (II) el estudio de los fonos son sonidos del habla, realizaciones diferenciadas de un mismo fonema.

• Nivel: sintáctico-morfológico: (I) el estudio de la combinatoria sintagmática, en dos niveles: (1º) el suboracional, que corresponde al propio de los llamados sintagmas, y (2º) el oracional, que estudia las relaciones específicas sintagmáticas de los signos lingüísticos que conforman, a su vez, el signo lingüístico gramatical superior del sistema de la lengua; y (II) el estudio de la mínima unidad con significado (el morfema), la palabra y los mecanismos de formación y creación de palabras.

• Nivel: léxico-semántico. (I) Léxico: el estudio de las palabras de una lengua, su organización y sus significados. (II) Semántico: que, aún no siendo propiamente un nivel, puesto que afecta a todos, excepto al fonético-fonológico, (en realidad el fonológico si tiene contenido semántico, ver pares mínimos) comprende la Semántica: estudio del significado de los signos lingüísticos.

• Nivel: pragmático, el estudio de la enunciación y de el enunciado, la deixis, las modalidades, los actos de habla, la presuposición, la estructura informativa del enunciado, el análisis del discurso, el diálogo y la lingüística textual.

El lenguaje humano se basa en la capacidad de los seres humanos para comunicarse por medio de signos. Principalmente lo hacemos utilizando el signo lingüístico. Aún así, hay diversos tipos de lenguaje.

La semiología (o semiótica, como se la conoce en el ámbito anglosajón) se define como el estudio de los signos, su estructura y la relación entre el significante y el concepto de significado.

Los alcances de la semiología/semiótica, de la misma manera que su relación con otras ciencias y ramas del conocimiento, son en extremo amplios. Según Charles Sanders Peirce, es la ciencia que debería incluir a las demás ciencias que tratan de los signos en determinados campos de uso o del conocimiento. Este pensamiento es coherente con el hecho de que la semiología/semiótica se plantea como la ciencia básica del funcionamiento del pensamiento, intentando responder al interrogante de cómo el ser humano conoce el mundo que lo rodea, cómo lo interpreta y cómo crea conocimiento y lo transmite. Por esto, la semilogía/semiótica ha llegado a ser planteada como la ciencia de las ciencias rivalizando con la epistemología. [La epistemología (del griego ἐπιστήμη (episteme), "conocimiento", y λόγος (logos), "teoría") es la rama de la filosofía cuyo objeto de estudio es el conocimiento científico.]

Algirdas Julius Greimas presenta la teoría semiótica como la relación fundamental entre el sujeto que conoce y el objeto conocido, y tiende a precisar las condiciones de producción de sentido. Además de las exigencias del método que ayuda a formular esas hipótesis en una serie de axiomas como estructuras elementales de la comunicación.

Como veremos cuando abordemos la respuesta a la pregunta “¿qué es [el] Arte” o, expresado de una forma más precisa, “¿a qué nos referimos cuando nos servimos de la palabra «Arte»?”, la conexión semiología/semiótica y epistemología nos será de gran ayuda.

En conclusión: lenguaje = instrumento comunicativo constituido por un conjunto finito de signos (por ej., los inventariados en el diccionario) y de reglas para articularlos (código semiótico) con que las personas que comparten dicho instrumento comunican a otras “contenidos mentales” (lo que piensan o sienten) o descifran los comunicados expresados por otros.

diccionario. Libro en el que se recogen y explican de forma ordenada voces de una o más lenguas, de una ciencia o de una materia determinada.

código (del latín *codĭcus, der. regres. de codicŭlus, codicilo). Sistema de signos y conjunto de normas (reglas) que regulan las combinaciones de dichos signos que permiten formular [codificar/cifrar] y comprender [descodificar/descifrar] un “mensaje”.

Teniendo en cuenta lo anterior, ¿puede decirse del Arte que es un Lenguaje? Recordemos la relación transitiva referida más arriba: si el Arte es un Lenguaje (“A” = “L”), y si un Lenguaje es “X (“L” = “X”)”, entonces el Arte es “X” (“A” = “X”). Del mismo modo que puede afirmarse del delfín, aunque su aspecto se parece muy poco al de una cabra, que es un mamífero, ¿puede afirmarse del Arte que es un instrumento comunicativo constituido por un conjunto finito de signos (debidamente establecido e inventariado — para que pueda ser compartido) y de reglas para articular dichos signos (código semiótico) con que las personas que comparten dicho instrumento comunican a otras “contenidos mentales” (lo que piensan o sienten) o descifran los comunicados expresados por otros? Por cierto, ¿no se asegura que el Arte no se atiene a ninguna regla pre-establecida, que el artista es un creador y, como tal, genera la regla originaria y original de la que resultan sus creaciones?

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Creo que la afirmación “El Arte es un lenguaje” no resulta plausible. Pero, ¿cómo ha llegado a constituirse en un tópico tan asumido?

Logocentrismo. Nuestra civilización ha divinizado el “Logos”, la “Palabra”. Identifica a Dios con la palabra...
Durante siglos, se asumidio que esta divinidad creó el mundo a golpes de palabra: ¡Hágase esto!, ¡Hágase aquello!..., y esto y aquello se hacían.... Lo más elevado, lo más sublime, es la Palabra, la palabra revelada y la palabra reveladora de lo más sublime del ser humano: su espíritu, eso que lo emparenta con lo divino, elevándolo sobre el resto de los animales y por encima del resto de la naturaleza. Así pues, una cosa (y una persona) es tanto más "elevada" (valiosa y valorable como persona) cuanto más espiritual sea, y, por eso mismo, cuanto menos animal sea. Las emociones, las pasiones, las afecciones... todo esto turba al espíritu pero tiene una base física, fisiológica, animal, material. Está alejado de lo divino y aleja de ello.
“En el principio era el Verbo [Logos], y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas.” (Jn. 1:1-3)
No debe subestimarse la conexión, o más bien la derivación, de las palabras “leer” (del lat. legĕre), “ley” y “legislación” (ambas del latín lex, legis), inteligencia (del lat. intelligentĭa, de intelligere = inter, “entre”, + legĕre, “leer”), etc.
Desde luego, tampoco el hecho de que los griegos sobre los que se sustenta el pensamiento occidental más venerable definieran al ser humano como ζῷον λόγον ἔχον (zōon logon ekon): “animal que habla” y, puesto que la palabra es expresión del pensamiento, y el pensamiento el soporte de la razón: “animal que piensa”. También los medievales definirán nuestra especie como Homo loquens.

La invención de la Estética y la invención del Arte (concebido como modalidad icónica de literatura)
El Arte asume y reiventa dos tradiciones: la de la Escultura y la de la Pintura. Pero tradicionalmente ambas están han estado vinculadas a los sentidos: a dar gusto. De ahí que sea la Estética (ciencia de las sensaciones) la que se ocupa de ellas, para redimirlas de esto.
¿Cómo? Eliminando toda sensualidad en el trato con las esculturas y con las pinturas, censurando todo interés por las cosas sensuales (esto es de mal gusto: cosa de gente poco refinada espiritualmente, inculta, bruta, salvaje...). Promoviendo que, aunque sea a través de los ojos, el trato que tenemos con las esculturas y con las pinturas sea espiritual, en vez de sensual, justamente como el trato que mantemos con los textos: es cierto que nos servimos de los ojos, pero no con el propósito de recrearnos viendo lo que estamos mirando (de darnos gusto con esto que estamos mirando, de recrearnos en el gusto que nos produce mirar eso que estamos viendo).
No de esta forma es como debemos mirar las esculturas y los cuadros, sino únicamente y exclusivamente para apoyándonos en algo que, estando ahí delante in praesentia (la cosa que vemos), nos permite como un trammpolín saltar a otro sitio y a otra cosa bien distintos: el significado de lo que estamos viendo, algo, ciertametne, que no está ahí y que no puede verse, algo que está in absentia, algo, en fin, con lo que únicamente podemos mantener una relación mental/espiritual. Exactamente igual que cuando leemos. Con una actitud estética. En vez de valorar un argumento, valoramos una... lo que se valoraba fue variando en la medida en que avanzó el desarrollo progresivo de la auto-conciencia crítica del Arte (C. Greenberg). Al principio se valoraba la adecuación de la representación (eso que mostraba la obra) a la idea de la cosa representada, más adelante, la "aportación" que constituía la propia obra al referido progreso de la auto-conciencia crítica del Arte. “The «value» of particular artists after Duchamp can be weighed according to how much they questioned the nature of art.” afirma el artista Joseph Kosuth en Art after Philosophy (1969).
Jean-Honoré Fragonard, Jeune fille faisant danser son chien sur son lit, 1770, óleo sobre tela, 89 x 70 cm.
Alte Pinakothek, Bayerische Staatsgemaldesammlungen, Munich

Auguste Clésinger (1814, Besançon, 1883, Paris), Femme piquée par un serpent, 1847, Mámol, 56 x 180 x 70 cm

Joseph Kosuth, One and Three Chairs (1965)
Había que romper con la tradición, aportar, contribuir al progreso del Arte.
Había que romper con la tradición. ¿Por qué? El problema con la tradición es que las esculturas y las pinturas tradicionales estaban expresamente concebidas para que gustaran, para darle gusto al que las mirara, para que el que las viera se diera el gusto de verlas, para que sintiera gusto (especialmente las que no eran encargos oficiales de la aristocracia civil o eclesiástica, sino encargos privados de burgueses que querían decorar sus viviendas, que eran la inmensa mayoría —aunque no, ciertamente, en paises como España—, ya que la burguesía se había convertido en la clase mayoritaria y socialmente más potente. La Estética es, se ha dicho, la gran aportación que hace la burguesía al pensamiento de la Modernidad, a mayor honra de su forma de entender la moralidad, puede añadirse).
De lo dicho se desprende el repudio del ilusionismo que surge de la mano de la invención de la Estética y, con ella, del Arte. De ahí, después, el repudio de la figuración "táctil" (esa que parece que puedes tocar las cosas, como la de Gustave Courbert o la de William-Adolphe Bouguereau), y la insistencia en la evanescencia inasible de lo lo "pictórico" (impresionismo) (lo que no puede tocarse es más difícl que te tiente).
De ahí, en fin, el proceso de depuración de todo aquello que llamaba la atención sobre sí mismo (daba gusto verlo), impidiendo que la mente del contemplador/lector se despegara inmediatamente de lo que estaba mirando para concentrarse, reflexivamente, en el significado de la obra... como hace cuando lee.
Éste es el proceso que relatan todas las historias del Arte (esos manuales que consagran el Arte legítimo fustigando a las ilegítimas con el látigo de la indiferencia: no se habla de ellas, no pasan a la Historia, no existen, o su existencia es insignificante). Éste, también, es el proceso que describe Tom Wolfe en La palabra pintada. El proceso va: de la sensualidad de las pinturas y esculturas que se hacían en la segunda mitad del siglo XVIII (el tiempo del Rococó), al Arte conceptual; de la sensitiva sensoriedad de eso que las obras daba a ver, a la desmaterializada asepsia del Art and Language de Joseph Kosuth...
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Eso a lo cual nosotros llamamos “Arte” (palabra que, como sabemos, no es la forma singular de “artes”, y tampoco la expresión del mínimo común denominador —o quinta esencia— del conjunto de todas las artes), es una realidad compleja, en la que se incluyen objetos muy diversos (las denominadas “obras de Arte”, ciertas instituciones, ciertos discursos, etc.) y, sobre todo, una cierta modalidad de “práctica”: el Arte es una actividad que se práctica, viene definido por una cierta praxis: las “obras de Arte” son cosas que se usan para algo específico: exigen que nos dirigimos a ellas con el debido respeto: tratándolas como “obras de Arte”, y para esto hay que acercarse a ellas con una cierta “actitud”, una actitud desinteresada, contemplativa, etc., que nos permitirá relacionarnos con ellas de la forma idónea para obtener un cierto tipo de experiencia (una “experiencia estética”), una experiencia que culmina consumándose en un “juicio estético”.

En un tiempo, no muy lejano del nuestro, en el que ciertas elites estaban muy preocupadas por el refinamiento y la regulación de los modos en que nos procuramos placer (nos damos gusto), y de los tipos de placer que resultan socialmente adecuados o impertinentes, es decir, de los placeres que es bueno o que es malo que nos gusten, en un tiempo, en definitiva, en el que se quiso establecer y formalizar la norma del “[buen] gusto”, se pensó que el interés de los coleccionistas por los objetos que atesoraban en sus “Cámaras de maravillas” podía ser un buen ejemplo y un buen instrumento para la educación de la sensibilidad respecto de los placeres, es decir, para la educación del [buen] gusto. Hacia mediados del siglo XVIII se inventó e institucionalizó la Estética, y a eso que se inventó como espacio para la aplicación de la doctrina estética, es decir, para ejercitar esta modalidad genuinamente moderna de educación de la sensibilidad (o de autocontrol de las emociones) se lo llamó primero “bellas artes”, o “artes de lo bello”, y después, Arte.
Esta forma de comportamiento, esta praxis, se configuró dando curso a la pretensión de redimir la relación con los objetos del Arte del ámbito de la esfera de lo sensitivo — de lo sensorial, de lo sensual y, en definitiva, de la esfera de lo corporal/fisiológico [de la res extensa de R. Descartes], es decir, de esos impulsos [e-mociones] que pueden llegar a interferir, “perturbar” e, incluso, llegar a obturar el funcionamiento libre (es decir, in-dependiente) del espíritu (de la res cogitans de Descartes ). Y esto llevó a hacer de la relación con las “obras de Arte” una relación de naturaleza “puramente contemplativa” (platónica) de índole cognoscitiva.
Refiriéndose a esta pretensión, y todavía en un tiempo en el que el Arte se identificaba con la Belleza —se asumía que la función del Arte era retener mediante representaciones la belleza de las cosas—, el filósofo anti-idealista Friedrich Nierzsche afirmó lo siguiente:
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“Kant pensaba que hacía un honor al arte dando la preferencia y colocando en el primer plano, entre los predicados de lo bello, a los predicados que constituyen la honra del conocimiento: impersonalidad y validez universal. No es éste el sitio adecuado para discutir si, en lo principal, no era esto un error; lo único que quiero subrayar es que Kant, al igual que todos los filósofos, en lugar de enfocar el problema estético desde las experiencias del artista (del creador), reflexionó sobre el arte y lo bello a partir únicamente del “espectador” y, al hacerlo, introdujo sin darse cuenta al “espectador” mismo en el concepto “bello”. ¡Pero si al menos ese “espectador” les hubiera sido bien conocido a los filósofos de lo bello! —quiero decir, (conocido como un gran hecho y una gran experiencia personales, como una plenitud de singularísimas y poderosas vivencias, apetencias, sorpresas, embriagueces en el terreno de lo bello! Pero me temo que ocurrió siempre lo contrario: y así, ya desde el mismo comienzo, nos dan definiciones en las que, como ocurre en aquella famosa que Kant da de lo bello, la ausencia de una más delicada experiencia propia se presenta con la figura de un gordo gusano de error básico. “Es bello, dice Kant, lo que agrada desinteresadamente. ¡Desinteresadamente! Compárese con esta definición aquella otra expresada por un verdadero “espectador” y artista — Stendhal, que llama en una ocasión a lo bello une promesse de bonheur [una promesa de placer]. Aquí queda en todo caso repudiado y eliminado justo aquello que Kant destaca con exclusividad en el estado estético: le désintéressement [el desinterés]. ¿Quién tiene razón, Kant o Stendhal? — Aunque es cierto que nuestros estéticos no se cansan de poner en la balanza, en favor de Kant, el hecho de que, bajo el encanto de la belleza, es posible contemplar “desinteresadamente” incluso estatuas femeninas desnudas, se nos permitirá que nos riamos un poco a costa suya: — las experiencias de los artistas son, con respecto a este escabroso punto, “más interesantes”, y Pigmalión, en todo caso, no fue necesariamente un “hombre antiestético”. (Pensemos tanto mejor de la inocencia de nuestros estéticos, reflejada en tales argumentos, consideremos, por ejemplo, como algo que honra a Kant lo que sabe enseñarnos, con la ingenuidad propia de un cura de aldea, sobre la peculiaridad del sentido del tacto! (Nietzsche, Friedrich; La genealogía de la moral. Traducción al español de Zur Genealogie des Moral: Eine Streitschrift (1887) de Andrés Sánchez Pascual, Alianza, Madrid 1994 (1972) ; págs. 120-121 )

bueno, aquí se acaba, de momento, la parte medio elaborada de esta entrada.

lo que sigue son notas para mí mismo

Summers, lenguaje natural

Todo puede ser usado como “signo” = recordatorio; de cualquier cosa podemos servirnos como recordatorio (memento — monumento). Monumento a la constitución
Se ha referido antes la conexión Lenguaje = Conocimiento. Tenerla en cuenta es útil para explicar qué es (o a qué se le llama) Arte, y para explicar cuándo y por qué puede decirse de forma fundamentada de una obra de Arte es buena...

Arte = expresión. Una vez más el doble problema de, por un lado, hay cosas que no son "expresión" de nadie..., no son expresivas, y las consideramos Arte, por otro lado, la differentia specifica: hay comportamientos extremadamente expresivos que, sin embargo, no son Arte.

Respecto de la diferencia entre expresar y manejar un lenguaje ver primeras páginas del libro referido de E. Sapir


Como artistas, intentamos estar a la altura de la idea que tenemos de qué es un artista, y de qué es Arte. Si creemos que el Arte es un medio de expresión y que los artistas, a través de sus “obras de Arte”, expresan sentimientos o ideas, nosotros actuaremos en consecuencia. La idea que tenemos de las cosas determina el modo y la forma en que nos relacionamos con ellas. Ej.: la belleza. Para nosotros, en general, esta chica es la expresión de la Belleza femenina (mejicana); pero hay quienes tienen una idea (y por tanto un modelo) distinto del nuestro de la Belleza femenina; y actúan en consecuencia, lo mismo que hacemos nosotros.













Jamie McCartney





Jamie McCartney, Design a Vagina (moldes previos)

Jamie McCartney, Design a Vagina

Edouard Dantan (1848-1897), Le moulage sur nature, 1887


Eva Green_Bertolucci, Dreamers





Benjamin Franklin (1706-1790). Máscara de molde tomado en vida















Vue stéréoscopique.Tirage albuminé sur papier, contrecollé sur carton, c. 1880-1890











Auguste Clésinger (1814, Besançon, 1883, Paris), Femme piquée par un serpent, 1847, Mámol, 56 x 180 x 70 cm

10 comentarios:

Rafa G Artil_s dijo...

Vale, demos por cierto que el arte no es un lenguaje, ¿exactamente cuál es el problema ?.
De todas formas el ejemplo de la puerta que “comunica” dos salas es un mal ejemplo. Ya que una puerta cerrada es un signo y una puerta abierta es otro y por lo tanto un lenguaje. Y si nos pusiéramos a investigar el lenguaje de las puertas veríamos la cantidad de signos distintos que se pueden producir con una simple puerta o pasillo. Ahora decir lo mismo del arte es harina de otro costal (refrán que no sé muy bien de donde viene pero que entiendo a la perfección) principalmente porque al Arte, pienso yo, le interesa mantener esa confusión.
Yo creo que más interesante sería plantearse la ecuación ARTE=CULTURA , CULTURA=Z, ¿ARTE=Z?.
Yo estoy de acuerdo con esta sentencia: "Cultura, es el aprovechamiento social del conocimiento" (Gabriel García Marqués).
Y yo me pregunto y haber si alguien me lo responde: ¿ el arte es un conocimiento que se aproveche por la sociedad? ¿ el arte sirve para algo más que para mover mucho dinero? ¿ el arte sirve para algo?
Os dejo este enlace, que me ha parecido muy interesante, sobre que es cultura.
http://www.monografias.com/trabajos13/quentend/quentend.shtml
Rafa García. (21lineas)

Nora dijo...

En cuanto a lo que se habló el pasado martes en clase, me gustaría hacer algún comentario.
Se deshechó la idea de arte=lenguaje ya que no cumplía 2 de las 3 características en cuanto a la definición de lenguaje. Las reglas y los signos. Una vez que toda la información ya se ha asentado en la cabeza me gustaría plantear dudas para ver qué os parece.


Se dijo que el arte no segía una serie de reglas sino que por el contrario se definía por la no utilización de las mismas. Bien, con la aparición de las vanguardias, el arte ha querido romper las reglas de las que estaba sujetro, es decir, antes había una serie de reglas. Gráficamente podríamos decir que existen unas reglas que regían antiguamente y forman un círculo, cada vez que se transgreden las normas, no creo que deshagan el círculo, sino que lo aumentan de tamañao. Cada vez el círculo es mayor y las líneas no están demasiado claras, pero ¿por ello ha desaparecido? entonces si no existe ninguna regla, ¿porqué hay artistas a los que no se les reconoce la obra y sólo es reconocida mucho tiempo después y no por la obra misma sino por la repercusión que ha tenido en otros autores y que se ve claramente como antecedente de muchos? si no existiera ninguna norma todo podría ser válido y aceptado desde un principio.
Esto me lleva a otra pregunta. ¿podría ser no por que no existen reglas, sino porque si todo es valido el arte no existiría? Todo=nada. Entonces debe haber algún criterio.

Por otra parte el tema de los signos. No existen signos reconocibles como triángulo, círculo.... ¿pero no podría ser, en el caso de la pintura, pincelada expresionista, puntillismo....?

Pedro Paz dijo...

Soy una de esas personas que han sentido una extraña sensación al descubrir que existe la posibilidad de que el Arte no sea lenguaje. Según las explicaciones de Juan Cabrera parece que es evidente la falsedad de esta cuestión, pero también salta a la vista que es una explicación basada en la pura e inmutable etimología de la palabra lenguaje. Quizá no sea un lenguaje con el que poder dar consejos,mandatos o ayudar a las personas a encontrar el verdadero camino que los llevaría a la felicidad absoluta (tampoco el de las abejas), pero podríamos pensar que se trata del lenguaje más universal,el del espectador consigo mismo.Si pensamos en la idílica situación de un artista produciendo una gran obra que tendrá como intención transmitir un comunicado a través de un lenguaje,habría que reconocer que rara vez se conseguiría,incluso si la obra contiene metáforas muy sencillas.Pero si huimos de este pensamiento romántico y planteamos que un artista crea una obra para el disfrute del espectador,con elementos que favorecerán que éste mantenga una comunicación en su fuero interno,aquí encontramos el lenguaje universal al que me refería anteriormente.Puede que la obra en sí misma no sea lenguaje,ni se utilice para construirla,pero tal vez sea la generadora de un lenguaje propio en cada espectador.No sé si me estoy explicando bien.Lo que quiero decir exactamente es que si pensamos en Arte tal y como lo conocemos (institución),y no lo entendemos como lo hacían los antiguos,quizá la definición de lenguaje no deberíamos centrarla exclusivamente en la etimología de toda la vida.Al igual que no tenemos que aceptar la definición que el diccionario hace de Arte,tampoco estamos obligados a aceptar la de lenguaje.Por lo tanto podemos intentar encontrar otra definición para este concepto.Mi propuesta se enfoca hacia un lenguaje interno que todos mantenemos en el momento de enfrentarnos a una obra de Arte.Cuando surgen las preguntas,las dudas,las exclamaciones de admiración o las quejas provocadas por la decepción,nos encontramos ante una situación de comunicación entre la obra y el espectador(no entre el artista y el espectador) en la cual los signos no están limitados,ni las reglas son inmutables,apareciendo un lenguaje maleable,construido por cada espectador.Cada signo tiene su significado,no universal,sino personal,cada regla está impuesta por el observador,y el código,por lo tanto,también.Supongo que habrá gente que afirme que a esto no se le puede llamar lenguaje (yo también tengo mis dudas),ya que no existe una comunidad que lo utilice,pero se podría decir que todo el mundo lo utiliza cuando se enfrenta a una obra,aunque la diferencia reside en que es un lenguaje exclusivo de una comunicación individual.

Pedro Paz dijo...

En estos días me ha asaltado una duda repecto a la creación del Arte.Es cierto que su aparición como término es relativamente reciente,pero mi pregunta es ¿los encargados de decidir que es o no Arte bajo que criterio realizan dicha selección? ¿son criterios nuevos o han existido desde hace cientos de años? Si se crearon a partir del siglo XVIII no tiene ningún sentido que toda obra realizada anteriormente a esta época sea considerada como Arte, mientras que si los criterios utilizados son anteriores a este siglo nos encontramos con un problema de etiqueta. La palabra Arte tal vez no existía en el Renacimiento tal y como la conocemos, pero si las condiciones necesarias para que una obra fuera admirada son las mismas que las actuales se podría pensar que en ese momento ya existía el Arte, aunque no se le aplicara dicho término.Puesto que la institución ha recogido en su seno obras anteriores ha su aparición cabe pensar dos cosas, o que dichas obras ya eran Arte, o que las necesitan para justificar todo el crecimiento económico que se ha creado entorno suyo.De momento no tengo una respuesta, pero tal vez la necesidad de la tradición es tan necesaria para la institución que fueron incapaces de construir algo totalmente nuevo,y por lo tanto necesitaron de un respaldo histórico para ello.

Pedro Paz dijo...

Si esto es así no cabe duda que todo lo que vemos normalmente en los museos de arte contemporáneo no tiene nada que ver con lo que hay en los otros museos. Pero si consideramos que la aparición de la institución es el resultado de un cúmulo de situaciones históricas y, por lo tanto, un producto de la tradición, no es tan descabellado pensar que el Arte ya existía antes del siglo XVIII, y simplemente estaba esperando ser nombrado. Por otro lado el sistema de funcionamiento de estas instituciones, que se denominan culturales en vez de capitales, no están tan lejos de otras que existieron hace años. En cierto modo es innegable que el cambio se produjo y que la manera de relacionarse con las obras de arte también, apareciendo el espectador como elemento indispensable. Quizá esto sea el punto de inflexión, el momento en que todo cambia, o surge nuevo, y por eso habría que seguir profundizando en la cuestión. Todo esto se produce al mismo tiempo que los cambios sociales y por tanto es comprensible, ya que el Arte es una realidad social, que también mutara. Pero esto no quiere decir necesariamente que no existiera nada parecido anteriormente, algo con lo que la gente sintiera una experiencia parecida a la que sentimos cuando visitamos una exposición. Todo se resume a mis dudas acerca de la teoría institucional del Arte, y sobre todo a los sistemas de selección que utiliza, no tanto para las obras contemporáneas como para las anteriores al siglo XIX.

Rafa G Artil_s dijo...

Pregunta ¿cual es la diferencia entre lengua y lenguaje? ¿no estaremos hablando de lengua cuando queremos decir lenguaje?

Anónimo dijo...

Respuesta a Rafa.
Si damos por cierto que el arte no es un lenguaje, el problema es que la afirmación "el arte ES un lenguaje" no es aceptable, y si es errónea, induce a error.
Respecto de si estamos hablando de lengua y no de lenguaje. Bueno, si nos tomamos en serio esta posibilidad, entonces la cuestión sería: ver qué es "lengua", ver qué es "lenguaje", ver en qué se diferencian y también en en qué coinciden, y, después, comprobar si la afirmación "arte = lenguaje" sigue siendo válida.

Pedro Paz dijo...

Me gustaría entrar en el debate sobre el lenguaje y la lengua.
He escogido una de las definiciones de la RAE que creo que sirve perfectamente para aclarar la distinción entre los dos términos: “Sistema de comunicación verbal y casi siempre escrito, propio de una comunidad humana.”La última parte de la definición es clave para no confundir lengua y lenguaje. La primera es concreta,propia de un grupo más o menos amplio, mientras que el lenguaje es el, según la RAE, “conjunto de sonidos articulados con que el hombre manifiesta lo que piensa o siente”.Los sonidos a los que se refiere esta definición no son concretos o propios de una comunidad específica.
Creo que el lenguaje sería el gran baúl donde se encuentran las diferentes lenguas. Aunque se pueden considerar sinónimos no lo son al cien por cien,siendo,en mi opinión,más acertado buscar la sinonimia entre lengua e idioma. El lenguaje es un concepto más universal.
En caso de pensar que el Arte puede ser una lengua o no creo que es caer en la misma discusión que si es lenguaje o no, porque la lengua está supeditada al concepto de lenguaje y,como ya hemos visto,el Arte no es lenguaje y por lo tanto tampoco es una lengua.

Pedro Paz dijo...

En una entrada anterior me había planteado la duda entre Arte y lenguaje,y después de pensar sobre esta duda creo que no lo es.
¿Por qué?.Porque si consideramos que la contemplación estética corre a cargo del espectador,y dejamos de creer en el genio creador como un ser que es capaz de crear algo bello, o con cualidades estéticas intrínsecas,no tiene sentido plantearse que el artista utiliza un tipo de lenguaje para comunicar algo concreto. Cuando Collingwood intenta explicarnos que el Arte es lenguaje no cae en la cuenta de una pequeña contradicción. Si al contrario de la artesanía,la obra de arte no tiene un fin determinado,tampoco puede tener como finalidad comunicar algo. Por otro lado plantea que “la actividad artística no “usa” un “lenguaje ya hecho”, sino que “crea” el lenguaje a medida que se desarrolla”.Si esto fuera cierto sería un lenguaje que ningún espectador entendería y,por lo tanto,no sería capaz de expresar nada que fuera comprensible.

Anónimo dijo...

Pedro: pienso que el lenguaje que dices que una obra puede generar en el espectador por su puesto que es un lenguaje.Si no estoy herrando te refieres al juicio estético. ¿Es así? En "Apología de la experiencia estética", el Sr. Jauss puede aclarnos muy bien de que se trata ese juicio, si es lo que creo que pretendes explicar e investigar. Te recomiendo la lectura del texto en cuestión.

Por otro lado,estoy cavilando acerca de que tener conciencia de que el arte no es lenguaje según la etimología de esta palabra puede servirnos para reflexionar el modo en el que asumimos un vasto número de conceptos dándolos por válidos (por ejemplo, arte igual a lenguaje), pero cuando se nos presenta una contradicción como la que comentamos (arte no es lenguaje aunque nos sorprenda en principio, no es tarea complicada cambiar nuestros esquemas mentales adquiridos con anterioridad.
Entonces, si dentro de un par de horas nos diesen argumentos en pro del sí (arte ihgual a lenguaje): ¿nuevamente volveríamos al estadio de pensamiento anterior?
Igual que veleta que no reflexionan más allá de lo que les dan masticado. En fin, si no me equivoco nos pasa con gran frecuencia...

Y por último, la verdad es que yo todavía no he encontrado razones de peso para creer que el Arte nació en el siglo XVIII, por más que estudio estética o leo a aquel filósofo. Y a estas alturas ya no sirve con que el profesor lo explique...pues otro profesor afirma lo contrario, y todavía no soy veleta en este tema. Aunque tiempo al tiempo...